martes, 15 de diciembre de 2009

Después de mucho tiempo sin actualizar vuelvo al blog. Creo que pondré un pequeño texto que escribí el otro día:

Hoy conseguí intercalar las pisadas con mi voz. Abandoné el umbral del silencio en el que estuve tratando de escuchar la respuesta que no palpé; manantial trastocado que dictó la combinación de realidades (la mía y la suya) para obtener(lo) por un segundo como un aliento, una letra lanzada en el papel no legible de las acciones contrapuestas.

La transición terminó.


Vuelvo a hablar; no con él.
Las percepciones nos dividen,
nos crean grumos a la izquierda.




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martes, 15 de septiembre de 2009

Lo intentaré, debo conseguirlo...

Hoy me encuentro muy feliz y aún emocionada. Hace unas horas, en la noche del dia de ayer, fui a la conferencia de José Emilio Pacheco, y le hice algunas preguntas cuando estuve frente a él, entre esas, le pedí un consejo y me dijo que hay que escribir todos los días, que esto es como una joyería, hay que ir puliendo. Recordé en ese momento la conferencia de hace un año de Elena Poniatowska precisamente en la FILU, cuando el maestro Mario Muñoz le pidió un consejo para los alumnos de Letras que nos encontrabamos entre el público y ella nos dijo que llevaramos un diario. Los días subsecuentes lo intenté, pero no pude disciplinarme a escribir todos los días porque en las noches siempre termino muy cansada mi jornada y lo que más deseo es dormir, si me pongo a redactar mi día, por muy corta que pretenda sea mi descripción, termino extendiéndome. Esto no tendría nada de malo si no fuera porque a su vez, prolongo mi desvelo y al día siguiente, estoy que ya no doy una. Sin embargo, últimamente quiere atacarme de nuevo la bartleby-enfermedad y al identificar sus sintomas, creo que lo mejor es tomar cartas en el asunto antes de que sea demasiado tarde y el virus haya contaminado mis dedos impidiéndoles movilizarse en el teclado de la lap para formular palabras con sentido.
Así que de un modo o de otro, debo conseguir escribir, quizá de entrada me sea complicado todos los días, pero al menos una vez por semana, luego cada tercer día y así, en dosis que irán aumentado progresivamente, conseguiré seguir el consejo de estos dos grandes escritores y de mis maestros de la facultad.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Mi cumpleaños

Y bien, hoy es el día que más espero en todo el año, lo lleno de expectativas y en estos momentos me siento algo triste.Sin embargo, no permitiré que esa sensación tome lugar. Tengo razones de sobra para sonreir. Además, después de 14 deliciosas horas de sueño he recuperado la cordura, el humor y la capacidad de distinción. Me parece realmente increíble estar cumpliendo 20 años. Suena demasiado tiempo, ¡y ha sido tan poco! O quizá me parece de ese modo porque en mi memoria tengo los recuerdos englobados en grandes categorías y en una de ellas encierro todo lo que no quiero saber que en verdad viví. De pronto se me vienen como pedazos de granizo rostros sin nombre, nombres sin rostro, lugares sin fecha, fechas sin lugares e infinidad de emociones que se fragmentan en expresadas, silenciosas, no aceptadas, imposibles, olvidadas, irreconocibles,...Pero a fin de cuentas, certeras. Del extremo izquierdo están las promesas, frases e infortunios. Del derecho todas las metas aún por cumplir, esas que persigo diariamente porque sé que puedo alcanzarlas. También a mi derecha están mis motivaciones, apoyo y soporte: mis amigos; esos que siguen presentes, los que se han marchado, quieren marcharse y los que van llegando. Amistad como desfile en el que por temporadas se marcha con más constancia en la caravana de uno y luego de otro.
En fin, agradezco mis ya 20 años en este planeta al que no pertenezco más que por simple añadidura.
¡Feliz cumpleaños a mí! =)

jueves, 6 de agosto de 2009

Circularidad


Hay momentos que se presentan en un determinado punto y vuelven a suceder en otra época completamente diferente. Quizás estemos condenados a saltar de Déjà vu en Déjà vu con la única posibilidad a nuestro alcance de modificar contexto e involucrados, pero, a final de cuentas, se trata del mismo acontecimiento. La cuestión aquí es por qué se dan estas circularidades en la cotideaneidad. Probablemente como humanos necesitamos cometer los mismos errores un número determinado de veces para...¡seguir sin aprender de ellos! O si llegamos a aprender algo, no lo hacemos para bien. Las manías son contagiosas. Los vicios agobiantes. Las actitudes (sobre todo las dañinas) se calcan con facilidad . Y así vamos por los días, llenándonos de basura para mañana volvernos a equivocar. El dicho dice que de los errores se aprende, pero no nos aclara qué es eso que se aprende. Casi con seguridad afirmo que la enseñanza que adquirimos consiste en saber reconocerlos, aún cuando sea tarde porque para entonces, ya los habremos ejecutado una vez más.


KVS

viernes, 31 de julio de 2009

No me gustan los sentimientos porque cuando se manifiestan todo lo que quieren es dominar, apoderarse de los órganos y hacer su voluntad. Los sentimientos se esparcen como una plaga; el aerosol no la elimina. Existe. Es indestructible en la temporalidad. ¿Cómo te deshaces de ella?, ¿esperas a que te consuma, a que te reduzca a un ente?¿O pretendes cambiarla velozmente de contenedor? Quizá lo mejor sea sonreírle a la bendecida imposibilidad y esperar que del modo en que apareció, se desintegre.



KVS



P.D. Escrito viejo que me encontré xD

martes, 28 de julio de 2009

He caído en la cuenta de que por fin aprendí a quererme y aceptarme con todos mis altibajos. A pesar de mis derrotas, no se ha venido abajo mi trabajo. No sé, siento como si me diera una autosesión de bipolares anónimos, ¡patético! Así que aquí termina la entrada...

domingo, 26 de julio de 2009

Soy una simple chiquilla que quiere a su papá. Porque lo perdí hace ya muchos años y él era mi lugar seguro. Quizás él no fue quien me dio la vida pero si quien me la brindo desde que tengo memoria. Me duele no contar con su apoyo; él saciaba mi curiosidad y siempre tenía respuestas para mí. Ahora me siento relegada; ella lo volvió mezquino, distante, irreconocible. ¿Dónde cosecharé mi dotación de fe? Era mejor el fastidio sin razón a seguir escarbando, ya no quiero estas palas que me conducen al centro, porque entre más cerca me encuentro, más siento este frío quemante...Don't wanna fall again, don't wanna...Sin importar mi edad, sigo siendo esa simple chiquilla...Esa simple chiquilla que se derrumba y decepciona con facilidad.

sábado, 25 de julio de 2009

Esta noche escribo para mí, porque nadie parece entenderlo, porque la empatía es una aparente sensación anticuada. O tal vez me es imposible explicar qué siento si no me hablo a mí, si no soy sincera conmigo misma y desembolso artículo por artículo hasta saturar la mesa de sentimientos kitsch. La verdad me tengo miedo. Sé de lo que soy capaz cuando entro en estos estados de repulsión y no quiero repetir nada. Es mejor mantener fuera de mi alcance objetos peligrosos como la autocompasión. Mantengo la mirada fija y sólo veo una ventana a lo lejos, unas sombras moviéndose, aquí sólo el resplandor del monitor y el movimiento de las gotas. Alrededor, nadie, ni siquiera mi sombra. Acaso se acerca el viento para hacerme tiritar, se detiene antes de alcanzar mi figura y se marcha sin más. Tengo hambre pero me cuesta conseguir que mis pies se muevan, parece ser que me dejo controlar por ellos y no ellos por mí, pero tienen que obedecerme tarde que temprano. No entiendo de qué hablo. Se acaba la entrada.

Don't try to fix me, I'm not broken

Elijo de título ese fragmento de una canción de Evanescence pues así me siento. "No intenten arreglarme, no estoy rota" (traducción mía), tengo algunas fallas pero son de origen, la fábrica no se hace responsable por mis tendencias suicidas, ni mis facetas depresivas o de misantropía; son parte de todo el paquete. No quiero sentirme ya orillada al desierto, ni valerme de oasis para mi estabilidad. Sé que tengo todo lo que podría pedir para ser feliz y aún así me siento miserable. Tras cada triunfo una sonrisa maldecida. ¿Por qué no puedo sólo sentirme bien? Me estoy ahogando con nudos fragmentados. Quiero correr pero mis pies se detienen en el abismo. La promesa era que al ir creciendo, estos ataques dejarían de buscarme. Pero no es así, siguen viniendo a visitarme y ya nada puede salvarme, estoy demasiado perdida. No veo el final, sólo quiero aislarme, cuando sé que es la peor opción. No veo sentido alguno en todo lo que hago. No puedo encontrar un motivo aunque tenga varios. Quiero irme de aquí, es todo lo que quiero, lo que siempre he querido, sin embargo, faltan demasiados días para conseguir llegar del otro lado del Océano Atlántico. Añoro tantas cosas que ni siquiera he conocido. Los premios hoy en día son para los que hacen nada de su vida. ¿Para qué entonces el esfuerzo?, ¿para qué aferrarme a conseguir algo que ni siquiera es probable? , ¿simplemente por creer?, ¿qué me ha traído de bueno creer?

El moho ha consumido la única cinta que me importaba.
Entré en un estado de fastidio del fastidio mismo, las causas no paran de preguntarme. Algunos aciertan con posibles motivos. Yo creo que simplemente me toca otra de mis etapas en las que me detengo y ya no quiero nada porque el rumbo es tedioso, cansado, sin rumbo, sin razón; porque todo mundo se compadece de este presente que se vive refugiándose en el futuro, pero ese lugar me parece lejano, inexistente, intransitable. Me desespera seguir en un punto en el que no hay para dónde correr. Sigo viendo lo mismo de siempre, la historia repetida hasta el cansancio que ya no es novedosa. Busco en las paredes alguna mancha nueva, un milímetro rayado sin querer, pero no hay nada en absoluto. Blancas como son me aprisionan en un sendero sin huellas ni redes. De nuevo me siento sola en la infinidad de posibilidades que sé existen. Pero no me interesan. Estar aquí en el mismo lugar me hace sentir el origen de esta inestabilidad. Dicen que una persona que tiende a la depresión puede volver a caer una y otra vez; este fastidio es la fortaleza que sin querer construí para no derribarme. No tengo motivos para sentirme del modo en que me siento, sólo me siento así: fastidiada de la vida misma, de sus trampas, de sus alegatos, de sus sabores, de todo lo que implica...Sigo sintiéndome asfixiada y ya ni siquiera me importa. Pierdo el tiempo en minúsculas tonterías como el FB, o qué se yo, lo hago sólo para no pensar, porque sé que si pienso, pensaré de más. Nadie lo entiende, nadie puede comprenderlo porque sólo yo siento esta sensación múltiple que me envuelve. Quizá está presente en todo momento pero es ofuscada por las ocupaciones cotidianas, hoy que ellas disminuyeron, la percibo y no la tolero, me saca de quicio, destruye mi sentido común. Ni siquiera tengo ganas de ver a los demás. Sólo puedo sobrevivir encerrada en este cuarto, el aire me traspasa y me deja abandonada. Ni siquiera me apetece hacer las actividades que me gustan como leer. He intentado tomar entre las manos distintos libros pero no consigo pasar de las primeras páginas sin sentirme hastiada. La conexión a internet falla y me desespera, desconecto una y otra vez el módem para que reinicie y pueda acceder a la página que sea. Aunque de mi vida aún no encuentro esa conexión para quitarla de aquí y volverla a enchufar en una entrada usb distinta a ver si así puedo seguir con más velocidad. No sé, supongo que es una de esas etapas que se presentan tres veces al año o tal vez con más frecuencia, pero como todo tiene que pasar y no me digan que así será, porque no pueden estar seguros, ni yo, ni nadie y ya no sé nada. Tengo atoradas unas lágrimas que son tan cobardes que no emergen, que no me curan, que no me ayudan a seguir. Sólo encuentro sintonía con un par de canciones por unos minutos y luego me hartan. Disculpen si mi malestar les ha llegado a ofender o algo más, no intenten comprenderlo, ni siquiera yo puedo, no me digan que todo estará bien y que soy yo y que puedo y no sé qué, no quiero escuchar ánimos, quiero sentirme así por completo para poder tocar fondo y rebotar hacía la claridad, sólo no me dejen, no me dejen, no me dejen, hablenme de sus vidas, yo podré decirles algo, pero no me pidan que me sienta mejor, no me pregunten cómo sigo, cómo me siento, porque sólo me frustro.

sábado, 18 de julio de 2009

Reflection

Life is just a reflect of the stuff we are. And who are we? Just humans. Humans with dreams and defects. Sometimes we need to fight against ourselves for grow up. Growing pains(as the tv show) and sucks but it's part of the procces. Tomorrow all the suffer from today will make totally sense. Around this sea we meet people that really worths to meet and others that appears nearly just for show us that the balance exist. The important is to learn always something. We have the capacity of store in our souls a lot of knowledge, but it isnt only on books.

miércoles, 15 de julio de 2009

Tornado envolvente que en la claridad dejas de existir. Palabras fragmentadas. Abrazo intransitivo. Las piedras, ¿florecerán? Desafiar la realidad es lo nos mantiene por arriba del sol quemándonos como pecadores del tiempo. La contrariedad de la presencia es una suave agitación del reloj que parlante recorre estático los caminos de tu voz. La demencia que se finge cambia de idioma pero no continua siendo una pretensión de huida. En este espacio donde se busca la nada y las dudas como telarañas se postran en mi cama, las cuerdas siguen sonando sin descifrar que los rieles recorren el mundo en su manto incoloro y lo tejen perpetuo. ¿Cuándo tu rostro será invadido por la bocanada de mi maremoto? Si en el suelo no está el mensaje quizá en la blancura de una pared cerca de la materia sin poder plasmarse en letras concisas aparezca un nombre, un nombre sin más, sólo uno que en el big bang fue determinado sin que la voluntad tuviera opinión.


KVS

martes, 14 de julio de 2009

Soledad mimetizada


Karen Virués Sánchez
Pero esas relaciones muertas raramente son
enterradas a tiempo, y se pudren al aire libre…
Arthur Schinitzle , Relaciones y sociedades

Juan García Ponce fue un escritor mexicano perteneciente a la generación del Medio Siglo. Su obra publicada abarca casi los cien títulos y en ella, la temática recurrente es el erotismo. Por ejemplo, en su nouvelle El gato, el animal del que toma su nombre es un signo dentro de la lectura y un vínculo en la relación de Andrés y Alma, protagonistas de la historia, a tal grado que la presencia del gato se torna indispensable durante el acto sexual de dicha pareja.

En cambio, en el cuento “Después de la cita” del libro Imagen primera, predomina la soledad dentro del argumento. Desde las primeras líneas podemos trasladarnos a un ambiente nostálgico y sombrío evocado por el otoño, época en la que se vence la caducidad de lo ya vivido.

El viento mueve consigo los resquicios del pasado para mostrarlos, recordar su sabor y dejarlos marchar, no sin antes incitar la añoranza de aquellos tiempos que el presente no ha conseguido superar. Es en estas circunstancias en las que parece encontrarse la protagonista de la historia, “ella”, sin nombre para que le pueda ser añadido uno, cambiado y aún así, seguir siendo ella, tú, yo, todos.

Las características físicas y psicológicas de ella nos permiten notar la inmovilidad en la que se desenvuelve, aún cuando esto se considere paradójico. Su aspecto bien puede corresponder a una quinceañera o a una muchacha de veinticinco años. Es silenciosa pues en ningún momento el narrador nos dice que ella interactúe con las personas que se cruzan en su camino. Parece sólo observar su entorno y realizar acciones en respuesta al mismo.

A lo largo del texto no leemos una verdadera introspección en la protagonista, pero es la naturaleza la que nos brinda un reflejo de su estado anímico: la lluvia, el viento, las hojas que se desprenden de los árboles, la presencia de oscuridad; son fragmentos de su deseo por modificar el devenir del tiempo, dar una vuelta en reversa o acelerar el proceso para volver a experimentar las emociones que en algún determinado punto ya ha vivido, y ahora son sólo sentimientos que han menguado, que no se sabe si volverán a existir y es que, “el carácter fatal del pasado y el futuro es resultado de nuestra tendencia de objetivar el tiempo y representar ambos, pasado y futuro, como entidades a las que debemos estar subordinados”.[1]*

Las tres parejas que ella observa, son fracciones de una vida sentimental. Los jóvenes en la banca quizá le rememoran algún primer enamoramiento. Después la pareja de compañeros de oficina, son lo que ella quisiera tener en su presente: alguien con quien compartir un interés común. El par de ancianos representan un futuro anhelado pero difícil de conseguir, es como dice Freud:

Cuanto menos sabemos del pasado y del presente, tanto más inseguro habrá de ser nuestro porvenir. Pero, además, precisamente en la formación de este juicio intervienen, en un grado muy difícil de precisar, las esperanzas subjetivas individuales, las cuales dependen, a su vez, de factores puramente personales, esto es, de la experiencia de cada uno y de su actitud más o menos optimista ante la vida, determinada por el temperamento, el éxito o el fracaso.[2]

Tomando como cimiento este pensamiento freudiano, podemos crear un túnel que nos permita comunicar este cuento de Ponce con “Retrato de Anabella” de Sergio Galindo. En ambos encontramos elementos de un pasado que se vuelve lodoso por la acumulación de objetos físicos o mentales.

Anabella, del cuento de Galindo, es una mujer que habita en la oscuridad, tinieblas en que se transformaron la fama y felicidad de antaño. Las fotografías son la prueba de que los espectáculos dados y los hombres que estuvieron en su vida, fueron reales. Pero no son más que eso, capsulas de la memoria que contienen momentos. Su presente se encuentra cubierto por las manchas que cada vivencia le dejó e inclusive, se manifiestan físicamente en la suciedad de su casa.

A pesar de que Anabella lleva su pasado sobre sí, su actitud es una mezcla entre resignación y entusiasmo por seguir conociendo personas y tener nuevas experiencias, aún cuando éstas sean inigualables a las anteriores: “Ah, queridos míos, hay que vivir, hay que amar, es la única receta para aproximarse a lo eterno…”[3]

Por el contrario, a “ella” de “Después de la cita”, se le percibe con un intenso miedo por cerrar ciclos para dar pie al inicio de otros. Parece que tiene ideas contradictorias porque por un lado quisiera poder seguir adelante pero a la par, no tiene interés en averiguar el final de su última historia amorosa, ya que con eso rompería toda posibilidad de revivirla. Por ello es que inconscientemente, prefiere continuar en esa especie de sitio intermedio que tanto daño le produce.

Además, si ella en algún punto tomó la decisión de aclarar asuntos pendientes, esto no llega a consumarse puesto que un determinado él no hizo acto de presencia en la cita. En ella queda entonces una inconmensurable necesidad de estallar como un volcán en el que la lava son palabras que se van entrelazando una tras otra para formar las frases de un pensamiento. Empero el cráter no permitió esa descarga que quizá le habría dado el impulso para caminar hacia otros rumbos.

La soledad es un puente construido con la aceptación de un fracaso, el temor a repetirlo, el reencuentro de sí mismo, y la disposición de arriesgarse una vez más, punto que conduce a un nuevo comienzo. Aunque claro, todos estos pasos, van acompañados de una dosis necesaria de dolor, que sin ella, no sería posible la trascendencia.

Existen varios tipos de soledades pero probablemente se podrían agrupar en dos: aquellas a las que nos orillan las circunstancias y a las que nosotros mismos nos sometemos por diversos factores. En esta última es en la que esa ella del cuento, está inmiscuida. A veces solemos mantenernos firmes en una postura no tanto porque sea nuestra mejor opción, sino porque es la que menos malestares nos causa, y así andamos por los días refugiándonos en ciertas épocas para no reconocer nuestras circunstancias actuales.

El cuento “Después de la cita” de García Ponce maneja el tema de la soledad manifestada en una protagonista sin nombre que refleja sus sentimientos y deseos en la naturaleza y en las personas que van coincidiendo por su camino. El lenguaje es sugerente porque nos permite adentrarnos en el personaje sin que se nos proporcionen vastas explicaciones. Sin embargo cuando en el final nos dice explícitamente que la protagonista llora, se torna un tanto patético y arruina lo que había conseguido puesto que en todas las líneas anteriores había evitado el melodrama a pesar de tratar una historia de ese estilo. Aún así, queda en claro que su autor podía escribir sin necesidad de terminar siempre en cuestiones eróticas, siendo una pena que haya enfocado su producción literaria primordialmente a repetir una y otra vez lo mismo hasta que contar historias con cuerpos, se le volviera una obsesión.

BIBLIOGRAFÍA:

Berdyaev, Nicolas, Solitude and society, Greenwood Press, Connecticut, 1976

Castañón, Adolfo, Paseos I Arbitrario de literatura Mexicana, Editorial Vuelta, México, 1993

Díaz y Morales, Magda, El erotismo perverso de Juan García Ponce : lenguaje y silencio, Universidad Veracruzana, Xalapa, 2006

García Ponce, Juan, Imagen primera, Universidad Veracruzana, 2ª ed., Xalapa, 2007

-------------------------, Novelas breves, Alfaguara, México, 1997.

Coord. Martínez, Morales, José, Luis, Juan García Ponce y la generación del medio siglo, Universidad Veracruzana, Xalapa, 1998.

Sainz, Gustavo (antologador), Jaula de palabras, Grijalbo, 2ª ed., México, 1980, p.p. 207-219

Schnitzler, Arthur, Relaciones y sociedades, Edhasa, Barcelona, 1998

Sigmund, Freud, Psicología de las masas, Alianza Editorial, Madrid, 1969



[1] Berdyaev, Nicolas, Solitude and society, Greenwood Press, Connecticut, 1976, p.150
* The fatal character of the past and future is the result of our tendency to objectify time and to represent both the past and the future as objects to wich we should be subordinate.
(Traducción mía)

[2] Sigmund, Freud, Psicología de las masas, Alianza Editorial, Madrid, 1969, pp.141-142

[3] Galindo, Sergio, “Retrato de Anabella”, en: Jaula de palabras, p. 217

jueves, 18 de junio de 2009

Ya no quiero huir de lo que en verdad siento, de lo que he sentido desde hace mucho tiempo. Ya me cansé de disfrazar la realidad de mis sentimientos con la búsqueda de otros, otros que no pueden existir porque se minimizan, es más, ni siquiera llegan a considerarse chispas, ni por lo menos efluvios. Otros sentimientos no pueden ser porque ESE SENTIMIENTO es demasiado grande como para dejar espacios de relleno. Ese sentimiento ya ha sido confesado pero al mismo tiempo rehuído, hecho a un lado por miedo. Pero es tiempo de arriesgarme y con todos los medios porque no puedo continuar así, pretendiendo que ESE SENTIMIENTO lo he olvidado, cuando sé bien que no es cierto. Mi corazón no puede continuar siendo engañado por mí. Tengo que hablar contigo y en persona. ¿Con qué fin? Por lo menos de desahogarlo todo.

Motorola

Je ne t'aime pas, Je t'aime bien.
Chanson de ami de Zazie


Si tú supieras que cuando se me desbarata la estabilidad suelo cobijarme con tu voz; la diluyo en gotas de pintura para redibujar una mínima sonrisa y de repente, sin darme cuenta, estoy en el 31 de octubre de nuevo, salto al 3 de enero y luego a tu cumpleaños. Tantas vueltas, evasiones, intentos, pero al final…No, al final no, al inicio es donde te encuentras. Hoy todo se ve difuso: una bufanda, tus manos, enfermedad, reclamos, música, una noche, un baile, mis cartas de seis páginas que no decían nada, el mural en el bar, tu mirada, un boleto caduco, una rebanada de pizza, tus manos, confesiones, un año, tu sonrisa, matemáticas, y tu nombre al lado del mensaje enviado que nunca recibí.



KVS

miércoles, 17 de junio de 2009

Las palabras que no pueden decirse de frente, las frases que no se especifican, son aquellas que no valen la pena, que no terminamos de convencernos de querer decirlas. Ahora lo sé.

lunes, 8 de junio de 2009

Comienzo a creer que últimamente no me expreso del modo adecuado. O quizá es mi manía por querer decir miles de frases pero dejando oculto el destinatario(sobre todo en asuntos personales). Tal vez es por eso que ahora sufro de "dubitaciones crónicas". Debería ser más transparente, agregar epígrafes, dedicatorias, descripciones más detalladas...pero aún no puedo. No he conseguido dar ese paso. Quisiera saber si algo importante que escribí fue comprendido como debía por él, pero no me atrevo a preguntarle, tengo miedo. ¿De qué o a qué? No lo sé. Mi amigdala me hace reaccionar así. Necesitaba decirle que me gusta, que en verdad me gusta, pero como no me atreví a decirselo en una conversación, lo escribí en mi blog, le di el link, pero quizá debí ser más específica. Y ahora de nuevo estoy rehuyendo a encararlo, aunque he conseguido saludarlo, repito mi acción de escribir aquí y no allí.
Es realmente patético, actúo como...no sé...pero no como alguien que ya se aproxima a cumplir 20 años. Tengo actitudes bastante infantiles. Sé que debo corregirlas, pero es difícil cuando has dejado prácticamente durante toda tu vida, dominar al miedo.

domingo, 7 de junio de 2009

En esta semana que concluyó, la salud no fue una de mis estabilidades. La gripa me obligó a estar en cama por las tardes en las que necesitaba investigar. Al no poder salir, me investigué a mí. Descubrí que las pesadillas que tengo cuando me quedo dormida y con fiebre, son una mezcla entre fauvismo y abstraccionismo. Quizá esa sea una razón más por la cual no me gusta ese segundo movimiento. Veo constantes circulos que cuelgan de un techo inalcanzable, se mecen de izquierda a derecha, vuelven, no dejan su baile pendular. Son de colores complementarios, infinitamente azul, naranja, azul, naranja, azul...Me persiguen y ni siquiera puedo saberme huyendo. Sin embargo, luego cambia la escena y ante mí se aparece una gran pared, sus ladrillos son muy cuadrados, si no fuera por esa constante figura, podría jurar que son piezas perdidas de un teatris. No me dicen nada, sólo se iluminan, luces intermitentes, decembrinas y hostigosas. El piso, que me parecía una alfombra espacial, se fracciona para volverse triángulos. Debo saltar de uno al otro hasta que consiga resbalar, dirigirme a la ausencia de color. La razón es muy simple: ir en sentido contrario, como nunca, como siempre. Sumergirme en la velocidad que se torna inexistente, igual que todo...¿Y qué es todo, si ni siquiera puedo definir algo?

viernes, 5 de junio de 2009

Ha pasado casi una semana. No dejo de pensar si estará bien. A duras penas supimos su nombre. ¿Pero acaso eso les daba el derecho a los demás de dejarlo a su suerte?
No lo sé, cada día descubro más la naturaleza humana y es realmente escalofríante. Primero uno, los otros... ¿esos qué?¿existen? La ceguera egocentrista no les deja a muchos ver más allá de su nariz, ¿y a mí sí?¿de qué criterios me valgo para asegurar que soy diferente? Tampoco me quedé. Mi aportación se limito a un debate verbal con la que usaba lentes para el sol en plena lluvia, y a un reproche al abogado que afirmaba no tener conciencia(y que todo el camino apenas si descansó por vigilar que la ventana no se abriera). Después, ante el discurso de quien para fines prácticos llamaré Eric, pude sentir la desesperación contenida en su rostro; presintió mi empatía y volteó a verme. Sus ojos son una de las imágenes que no podré olvidar. Solicitaban comprensión entre los rayos que rodean la circunferencia y la previsible condensación que sufrirían en cualquier momento. Sin embargo, Eric también volvió con nosotros. El camino estuvo lleno de comentarios sarcásticos, un recurso común del mexicano para refugiarse, para no mostrar el verdadero rostro. Eric ocultó el suyo con una gorra. Durante el camino no hice más que ver por la ventana y pretender dormir a ratos en los que los pensamientos eran demasiado fuertes como para conservar los ojos de pie. Necesitaba una visión interna. Recapitular. ¿Y si yo hubiera sido la abandonada? En variados momentos de los años que llevo viviendo, me he sentido de ese modo: abandonada, sola, sin saber hacia dónde dirigirme; pero siempre ha habido alguna persona que me hace recapacitar y darme cuenta que de ninguna forma es así. Ese día no pude comprenderlo mejor. La magnitud de diferencia entre nuestras exageraciones personales y estar en el entramado de las circunstancias, es simplemente inombrable. Me imaginé cuán difícil debe ser salir pensando que en un par de horas volverás al punto de origen, en teoría estar convencido de ello pero que en la práctica no se lleve a cabo. Necesitaba lapicero, papel y no tanto movimiento para plasmar todo lo que venía a mi cabeza: nombres, palabras no dichas, sentimientos sin admitir, concesión de indulgencias, disculpas sin otorgar, personas sin conocer, miedos por afrontar, pedazos de vida sin recibir...Pero el papel no habría sido suficiente y la tinta se habría terminado antes de tiempo. Mejor era así, sólo pensar, fraccionar cada pensamiento, ver las frases que lo constituían, las palabras, la función que desempeñaban, realizar cambios a voz pasiva, seguir dividiendo hasta la más miníma porción y notar el número de veces que se repetía cada letra. Después llevar a cabo el proceso a la inversa y enlazar el primer pensamiento con el que el kilómetro número cuatro brindaba. Así fue todo el camino. Llegamos a nuestra ciudad. Eric se despidió con una actitud distinta, lo culpaba a "él", lo insultaba y no paraba de llamarlo irresponsable. Quizás era su forma de encarar la situación. Caminamos hasta que algunos de los viajeros vislumbramos a nuestros familiares, entonces nos separamos del resto.
Por mi parte, pase la semana en una especie de colapso emocional, saqué del rincón las canciones de estilo gótico que tanto escuchaba antes, y he intentado decir las palabras que necesito confesar, sin embargo, no he tenido el valor suficiente para dejarlas brotar con libertad, sólo a medias, sólo encriptadas. No sé cómo se encuentre Eric actualmente. Ni si "él" consiguió volver o continúa rodeando las calles de aquella ciudad, o simplemente me está viendo escribir esto sin que yo pueda notar su presencia.

jueves, 4 de junio de 2009

¿Han sentido alguna vez la necesidad de decir algo? Yo creo que a todos nos ha pasado. Las palabras parpadean generando estrategias para existir en el plano lingüístico y no sólo en el lógico como conceptos sin rumbo. Empero, lo único que podría hacer que tengan vida, sería un impulso (irracionalidad del momento) que las presentara al destinatario cuando ni siquiera fueran parte del contexto. Quizá me ves como amiga, es probable que siga sin conocerte y sin embargo, no creo más que me gustes, lo afirmo. Tal vez ahora lees esto y te preguntas si me refiero a ti, pero mi cobardía me impide ser más directa. Te he mencionado que dicen que peco de sincera, sin embargo, la sinceridad no incluye valentía. Para cuando esto ocurra, me habré despedido, mencionado el enlace y desconectado del mensajero instantáneo, esperando mi redacción no sea tan mala en estas breves líneas que ni siquiera regresaré a releer pues temo arrepentirme de darle click en "Publicar entrada". Si consigues verlo, es que he presionado el botón sin detenerme a pensarlo.