lunes, 8 de junio de 2009

Comienzo a creer que últimamente no me expreso del modo adecuado. O quizá es mi manía por querer decir miles de frases pero dejando oculto el destinatario(sobre todo en asuntos personales). Tal vez es por eso que ahora sufro de "dubitaciones crónicas". Debería ser más transparente, agregar epígrafes, dedicatorias, descripciones más detalladas...pero aún no puedo. No he conseguido dar ese paso. Quisiera saber si algo importante que escribí fue comprendido como debía por él, pero no me atrevo a preguntarle, tengo miedo. ¿De qué o a qué? No lo sé. Mi amigdala me hace reaccionar así. Necesitaba decirle que me gusta, que en verdad me gusta, pero como no me atreví a decirselo en una conversación, lo escribí en mi blog, le di el link, pero quizá debí ser más específica. Y ahora de nuevo estoy rehuyendo a encararlo, aunque he conseguido saludarlo, repito mi acción de escribir aquí y no allí.
Es realmente patético, actúo como...no sé...pero no como alguien que ya se aproxima a cumplir 20 años. Tengo actitudes bastante infantiles. Sé que debo corregirlas, pero es difícil cuando has dejado prácticamente durante toda tu vida, dominar al miedo.

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